viernes, 4 de noviembre de 2016

Un conflicto en las aulas


Un conflicto que se puede producir en el aula

Un mal olor generalizado, y la búsqueda del grupo de alguien culpable. Con la consecuente queja a tutoría sobre la persona o personas que supuestamente huelen mal y con señalizaciones despectivas, ridiculizantes y burlas a las supuestas producidoras del mal olor.

En primer lugar indicar que este es un conflicto que puede ser bastante común y que tienen que atajarse desde varios frentes, por la naturaleza y la frecuencia del mismo. En la adolescencia y con la pubertad, el olor corporal que se despide es más fuerte que en otras etapas de la vida, y particularmente en algunas personas puede ser especialmente fuerte, sin que esto denote necesariamente un problema de higiene. Señalar esto porque para poder resolver un problema es necesario saber la naturaleza y características del mismo.



Por ello más allá de trabajar en clase, con todo el grupo,  los hábitos de higiene personales, sobre los cambios en la pubertad y los olores corporales que ellos conllevan fomentando un mejor autoconocimiento, autocuidado y por lo tanto una higiene más adecuada. También hay que ser conscientes de que habrá que tomar otras medidas. En aulas cerradas, relativamente pequeñas, calefacción y una media de 30 personas en ellas durante 6 horas es bastante probable que se cargue el ambiente. Por lo tanto se podrían tomar medidas como que cada cambio de clase una persona encargada abra y cierre las ventanas y la puerta, por ejemplo.

Además será tarea de tutoría desculpabilizar y  a los chivos expiatorios y reorientar el problema como algo del grupo y no personal.

Para resolver un conflicto será imprescindible conocer bien la naturaleza del mismo, hablar con todas las partes, buscar el mayor número de versiones y buscar soluciones que puedan satisfacer a ambas partes sin dañar a ninguna, en la medida de lo posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario