Las funciones docentes de la LOE
y la LOMCE recogidas en el artículo 91;
La contribución a que las actividades del centro se desarrollen en un clima de
respeto, de tolerancia, de participación y de libertad para fomentar en los
alumnos los valores de la ciudadanía democrática.
¿Se trabajan esas funciones
docentes en a actualidad?
Pulso al fracaso, es un documental sobre la escuela de segunda oportunidad de la Fundación Tomillo, donde se muestra una realidad muy interesante de aquellas personas que han fracasado en el proceso de escolarización convencional.
La función docente y su importancia, más allá de transmisores de conocimiento, se hace evidente en este documental. Comparto las siguientes ideas que me han surgido apropósito del visionado:
1. Por un lado en la educación
formal, en la mayoría de los caso no existe tiempo ni espacio para trabajar ese
clima que fomente el respeto y la tolerancia de participación y de libertad
para fomentar en los alumnos los valores de la ciudadanía democrática. Valores
que, por más que nos pese queremos que estén en la escuela pero que no están generalizados,
ni son seguidos por la mayoría de la sociedad (es decir no se enseñan
socialmente). Le pedimos a la escuela que los fomente, pero sin plantear
maneras explicitas para hacerlo, dejándolo como función del docente, docente que
(en la realidad) no tiene por qué ser tolerante, respetuoso o sensible a las
diversidades individúales y culturales, que proviene de una sociedad que no lo
es en múltiples ocasiones, ni en su mayoría. Además no es su objetivo, no tiene
tiempo, ni espacio para ello y en muchas ocasiones, ni formación para hacerlo.
2. Por otro lado. Pulso al fracaso,
es un documental esperanzador. Donde se puede ver, que efectivamente la función
docente en muchas ocasiones debería estar centrada en buscar ese clima de
respeto, de tolerancia, también de fomento de la autoeficacia, de la
autoestima y la propia seguridad y valía, imprescindible para trabajar en La
Fundación Tomillo. Consiguen Llegar donde la
sociedad y la lógica dicen que no se puede llegar. Los límites están en nuestra
mente. Son ideas del director pedagógico, que trabaja con personas que han
fracasado una vez tras otra en distintos institutos del sistema de educación
formal. Devolviéndoles una oportunidad para que terminen alguna formación y se
sientan útiles, válidas, capaces. Es un trabajo con quienes que no han podido
seguir en el sistema normativo, porque no se adaptaban, o que tenían
necesidades que desde la educación formal no se recogen, valoran o detectan.
Afortunadamente experiencias como esta, demuestran que no son las personas las
que no “valen” si no que es necesario adaptar formulas, expectativas,
necesidades...
Tras el visionado de este video
me planteo una cuestión para la que no encuentro una respuesta clara. Tenemos
un sistema pensado para la norma, para la mayoría, dado que aquel alumnado que
no está en el grupo normativo, fracasa, pero, dado el alto fracaso de nivel
escolar en España, ¿el sistema se adapta a la norma? ¿O más bien estamos ante
un sistema que en realidad no se adapta a la mayoría, sino a una clase en
particular? En los últimos años parece cobrar cada vez más peso la evidencia de
que la clase socioeconómica y cultural del alumnado es la que mejor predice el
éxito o fracaso escolar. Resultando que en España el nivel de fracaso escolar
entre las personas que provienen de familias obreras, agrarias y ganaderas es
mucho mayor. ¿Se podría adaptar el sistema educativo de tal manera que acogiera
un mayor éxito donde la clase social fuese menos relevante? Dicho de otro modo,
entendiendo un mayor número de necesidades, expectativas, características
individuales pero también sociales y culturales. Si hoy día el mejor predictor
para tener éxito escolar es pertenecer a una clase social alta o media
significa que es un sistema social dirigido y adaptado a esa clase. Por lo
tanto ¿se podría ampliar? ¿Cambiar el enfoque?
Otra de las cosas que me ha
resultado muy interesante es que en la Fundación Tomillo trabajan desde el
desarrollo personal e individual, no se centra en los contenidos de materia, la
persona es más importante que los objetivos académicos. Desde la legislación en
la educación formal se contemplan los contenidos actitudinales y las diferentes
necesidades individuales, pero no se lleva a la práctica, donde el tiempo y la
importancia se dedican a los conocimientos. ¿Falta de formación para saber
trabajarlas? ¿Clases con un ratio de alumnado muy alto? ¿Falta de interés del
sistema? ¿Falta de valoración por parte de la sociedad, es decir, ¿la sociedad
valora que se trabaje el desarrollo personal
e individual desde la escuela? ¿O quieren 10 en matemáticas? ¿Por qué
esos son los valores que quiere la sociedad, a quien representan esos
intereses?
Por último, señalar como indican
en el documental la importancia de tener una imagen de autoeficacia, de valor
de uno mismo es vital para conseguir los propios propositos. Tener experiencias
positivas que te permitan creer en ti, esto es muy difícil si en el entorno,
familia, escuela, barrio…te están recordando constantemente las cosas negativas,
reforzando una mala autoimagen, que no eres capaz y prediciendo el fracaso, que
se convertirá en realidad como una profecía autocumplida.
Ejemplos como “Pulso al fracaso”
nos muestran que la realidad de la educación es compleja y diversa, y que aún
quedan muchas cosas por hacer pero que se pueden lograr éxitos donde antes ha
habido fracasos.


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